Estamos en plenas vacaciones de verano y para muchos jóvenes es época de libertad, sin horarios y ni reglas. Sin embargo, para los papás estos meses suelen ser más difíciles de “administrar” debido a que la rutina estival altera la dinámica de la casa. Surgen conflictos por los permisos que no se dan, por el desorden, por los horarios, los amigos y en especial, cuando no se tiene la posibilidad de salir de la ciudad y los padres deben seguir cumpliendo sus obligaciones laborales.

Entonces, ¿cómo debemos manejar este período? ¿Debemos dar “chipe” libre a nuestros hijos luego de un agotador y estresante año académico? ¿Es bueno permitirles el relajo? ¿Qué se acuesten y levanten cuando quieran? ¿Qué carreteen todos los días? ¿Qué prefieran estar con los amigos? ¿Hasta dónde poner límites?

La doctora Francisca Corona, especialista del Centro de Salud del Adolescente SERJOVEN, nos comparte tres conceptos básicos que a su juicio son fundamentales para orientar a los papás en el manejo de la relación con nuestros hijos durante vacaciones, pero que en realidad deberían ser parte de nuestra interacción con ellos todos los días del año.

“Son aspectos que no se pueden imponer, que se deben trabajar desde la infancia, adaptándose a las necesidades cambiantes de todos los miembros de la familia, de manera que las relaciones fluyan, y los jóvenes no sientan que se les impone los deseos de los padres”, afirma la pediatra experta en adolescencia.

Sentido de pertenencia a la familia con derechos y deberes

Independiente de la edad, todos los miembros de la familia deberían tener asignadas tareas específicas que haga la convivencia más justa, aliviando el trabajo de otros miembros, especialmente de los que están trabajando.

Especial énfasis debe hacerse en el respeto de los lugares comunes como el estar, baños, pasillos y la cocina (mantenerlos libres de artículos personales como ropa y mochilas, y de la loza que han ocupado, por ejemplo).

Planteado así, conversado y acordado con ellos, es más fácil que asuman responsabilidades que generalmente les resultan lateras. Estar de vacaciones no los debe eximir de ellas, la casa debe seguir funcionando con la cooperación de todos, y tener hora límite en que deben haber hecho lo que les corresponde (aseo del baño antes de las 12 am o almuerzo a las 14 horas) los obligará a levantarse antes para poder cumplir.

No cumplir con los acuerdos, por lo tanto, perjudicar el funcionamiento familiar, debe tener una consecuencia -que no es lo mismo que un castigo- que tenga relación con resguardar la dinámica familiar. Por ejemplo, dice la doctora Corona, si el joven no es capaz de levantarse para cumplir su parte o para almorzar, no saldrá de noche, ya que eso le asegurará las horas de sueño que necesita.

Para que los hijos quieran estar en la casa, los padres deben procurar que la sientan como un lugar agradable, permitiéndoles invitar a sus amigos, escuchar su música al volumen que deseen, siempre y cuando no molesten a los demás.

Es muy importante que tengan un espacio que consideren propio que les permita la libertad de expresarse y de desarrollar su propio sentido de autodisciplina. Pueden decorar su habitación como lo quieran y mantenerlo tan desordenado u ordenado como lo elijan, dentro de lo razonable, por ejemplo, sin malos olores.

Comunicación permanente y efectiva

Mantener permanentemente espacios de comunicación, donde se hable de lo que le sucede a cada uno, como les está yendo, en forma amena, interesándose en la vida de ellos, y donde también los hijos sepan qué está pasando con sus padres. Las horas de almuerzo y cena pueden ser un excelente momento de compartir en familia y mantenerse conectados emocionalmente. Si se construyen así, a los hijos les resultará atractivo y cuidarán ese espacio.

Autonomía progresiva supervisando la seguridad

A los padres siempre les preocupa la seguridad de los hijos, y este es el mensaje que deben recibir. Las horas de llegada se deben establecen en relación con poder ser responsables de la propia seguridad. Esto mismo vale para las reglas en cuanto a consumos de sustancias y el concepto de autocuidado y riesgos asociados.

La autonomía e independencia son procesos que suceden con el transcurso del tiempo y por etapas. El adolescente debe ganarse la confianza para poder ser independiente, respondiendo en forma adecuada a los acuerdos que se tomen y a las reglas de la casa, lo que se relaciona con adquirir las destrezas para manejar las situaciones potenciales de conflicto en forma responsable. Cada joven es diferente, por lo que los argumentos de tener cierta edad o “todos mis amigos lo hacen” no son legítimos.

El concepto de autonomía progresiva de la mano de la responsabilidad es fundamental para que vaya desarrollando las destrezas necesarias para transformar las fuentes potenciales de conflicto en oportunidades de ensayo y error, y aprendizaje de los errores. En este proceso es muy importante el acompañamiento de los padres, para evitar aquellos con consecuencia irreparables.


Acerca del Centro de Salud del Adolescente SERJOVEN

Corporación que brinda atención de salud integral, de alta calidad y gratuita a adolescentes de la comuna de lo Barnechea que viven en situación de pobreza. A la fecha ha atendido a aprox. 3.000 adolescentes (y sus familias), proporcionando aproximadamente 8.000 atenciones anuales.

Cuenta con un equipo multidisciplinario de más de 20 profesionales especialistas en adolescencia, que brindan atención de salud física, psicológica y social, junto con un fuerte trabajo preventivo, para problemas como: obesidad, anorexia, bulimia, depresión, consumo de drogas, ideación suicida, embarazo adolescente, deserción escolar y delincuencia, entre muchas otras dificultades propias de esta etapa de la vida. Su atención integral involucra al adolescente y a su familia, trabajando también estrechamente con los colegios y otras entidades comunales esenciales para favorecer el crecimiento y desarrollo saludable y la resolución de los problemas de los jóvenes.

SERJOVEN tiene además un rol fundamental en docencia de pre y postgrado en el campo de la salud del adolescente en el país, capacitando en especial a estudiantes de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile y a alumnos de psicología y psicólogos de las universidades de Los Andes, del Desarrollo y Alberto Hurtado, y de psicopedagogía de la Universidad Andrés Bello, de manera de que puedan brindar la atención que requiere todo adolescente.

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